La vida cristiana es más que las cosas que creemos. De hecho, nuestra fe siempre va acompañada de la práctica. De otra manera, sería imposible llamarla una fe bíblica.
La vida cristiana es más que las cosas que creemos. De hecho, nuestra fe siempre va acompañada de la práctica. De otra manera, sería imposible llamarla una fe bíblica.